Me llamo Anna.
Me llamo Anna y no debería estar aquí.
La cuestión es que lo encontramos, en un parque donde nunca iba casi nadie, estirado en un banco. Estaba durmiendo. Le tiramos un globo de agua para que despertara. No nos vio porque estábamos escondidos detrás de un contenedor. Él, se levantó de golpe, muy enfadado. Esperamos un rato y le volvimos a tirar otro globo, esta vez si nos vio. Se acercó corriendo y decidimos empezar a correr, cruzamos todo el parque, él nos seguía a unos diez metros. Íbamos muy rápido y mirando atrás para confirmar que seguía corriendo. Hasta que cruzamos la calle, sin vigilar. Un coche me atropelló, no iba muy rápido pero no tubo tiempo de frenar. Carla, que corría más y había cruzado antes, se salvó por los pelos. El mendigo vino a mi ayuda, ante mi sorpresa, y me preguntó si estaba bién. El conductor llamó a una ambulancia que llegó al cabo de media hora.
Y ahora estoy aquí, en el hospital, no es nada grabe, solo unos huesos rotos… Mi padre dice que me lo merezco. Yo pienso que tiene razón porque el pobre mendigo me ayudo aún habiéndolo molestado. Si no lo hubiera hecho, ahora no estaría aquí. No lo debería haber hecho.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada