Los chicos quedaron horrorizados sin saber que decir y Ben empezó a llorar.
-Tenemos que irnos!!- dijeron los padres.
Los chicos sin decir nada los siguieron hacia las habitaciones, hicieron las maletas y se fueron. Cogieron el coche y lograron escaparse. Dentro de dos días estarían en una casa de campo de unos familiares lejanos de Kate Covey.
Se habían ido a ser libres, a vivir en el campo, donde siempre habían soñado.
Tanto Peter como Ana tardaron años a entender el comportamiento de los padres al matar a los cazadores. De hecho, hasta unos años después de que se murieran los padres de Ana no lo asimilaron, pero luego pensaron que si lo habían hecho era por amor. No porque fueran asesinos.
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